El culto a Chávez es una consecuencia lógica y natural del culto a Bolívar (1). Prácticamente todos los venezolanos de oposición y posiblemente también muchos chavistas consideramos el culto a Chávez como una aberración mientras que aceptamos el culto a Bolívar como algo natural, lógico y justificado.
Hay que ver a Venezuela con los ojos de un extranjero para darse cuenta que la más pequeña aldea tiene su plaza Bolívar y que los venezolanos expresan por este personaje una devoción a la que es muy difícil encontrarle un equivalente en otros países. Los norteamericanos tienen a Washington, Jefferson y Lincoln pero ninguno de ellos (ni los tres sumados) son objeto de una tal devoción, los franceses tienen a Juana de Arco, Luís XIV y Napoleón y los tres sumados no tienen la importancia que para los venezolanos tiene Bolívar.
Si los venezolanos percibimos ese culto como natural es porque desde fines del siglo XIX todos hemos estado sistemáticamente indoctrinados en una religión laica que llega a colocar a Bolívar por encima de Cristo (2).
El propio Bolívar fue un gran comunicador y conscientemente propició el mito de su persona y un culto que ya existió durante su vida pero será Antonio Guzmán Blanco quien durante toda la segunda mitad del siglo XIX institucionalizará este culto. Guzmán Blanco que se hace llamar "el ilustre americano" tiene convicciones fuertemente anticlericales y promueve el culto a Bolívar (que fue masón como él) como una anti-religión laica para promover su propio caudillismo autocrático.
Ya en el sigo XX, Juan Vicente Gómez, quien por "casualidad" tiene las mismas fechas de nacimiento y muerte que Bolívar (24 de Julio y 17 de Diciembre) fomenta ese culto, se presenta como el heredero legítimo de Bolívar y durante su gobierno (cuya parte final coincide con los apogeos de los fascismos y el nazismo en Europa, que reemplazan la enseñanza de la historia por la enseñanza de mitos (3)) instituye la enseñanza mítica de la historia de la que desde entonces todos hemos sido víctimas, indoctrinados desde la primera infancia en la creencia absurda que le debemos todo a un gran hombre providencial y que tiene como implicación que solamente un gran hombre providencial puede resolver nuestros problemas.
Este culto se mantiene intacto durante todo el siglo XX, hasta que hacia su final el movimiento encabezado por Chávez le da un nuevo vigor y le explota todo su potencial, hasta el hastío y más allá. Chávez crece y prospera en un terreno ideológico y cultural que generaciones enteras de venezolanos han arado y abonado con esmero.
Un rasgo fundamental de la propaganda chavista es la mitologización de la historia. Cuando Chávez habla de Bolívar, de Zamora, de Sandino, de Martí, etc. el se refiere a personajes míticos basados en personajes históricos. Igualmente cuando habla de Cristo, no se refiere al Jesús histórico o teológico, sino a un Cristo mítico.
La reciente grotesca exhumación de los restos de Bolívar, como el "rescate" de su espada de las bóvedas del Banco Central, indican claramente que Chávez no tiene ninguna inhibición para explotar el mito religioso de Bolívar. Sin embargo, nada nos permite dudar de su sinceridad, él ha sido víctima de la misma "educación" e indoctrinamiento que nosotros, acentuados posiblemente por la educación militar.
El culto a Bolívar es el pedestal sobre el que Chávez se erige. Opino que una alternativa a Chávez también debe cuestionar este culto y restablecer un Bolívar histórico, que fue un político destacado entre varios otros, un gran seductor y bailarín, que cometió muchos errores y aprendió de algunos de ellos, que se atribuyó méritos que no le correspondían, que cometió actos poco gloriosos como la entrega de Miranda a los españoles, el fusilamiento de Manuel Piar, las frecuentes veces que huyó de los campos de batalla abandonando sus infelices tropas, el general victorioso, porque tuvo muy buenos "subalternos" que tomaban la mayor parte de las iniciativas y decisiones y finalmente, el hombre de ambiciones autocráticas (monárquicas) desmedidas que a fuerza de querer siempre estar por encima de todos, termina solo, aislado y muere de sífilis (cosa muy normal en su época) en la casa de un médico español en Santa Marta. Es decir, fue un hombre de carne y hueso, talentoso y destacado como muchos, con muchas cualidades y muchos defectos. Fue un ser humano.
No será tarea fácil atacar este mito, no sólo por la profundidad de su arraigo sino porque se ha venido reforzando por una serie de otros mitos como el gigantesco "Las venas abiertas de América Latina" de Galeano según el cual nosotros somos los buenos y ellos los malos, nosotros somos los explotados y ellos los explotadores, nosotros somos los ricos del pasado que ellos han empobrecido y ellos son los ricos del presente que disfrutan de las riquezas que nos robaron, que nosotros somos las víctimas y ellos los victimarios, que nosotros somos los inocentes y ellos los culpables, etc., etc.
Además de instaurar una enseñanza racional y científica, no pido ni más ni menos, de la historia de Venezuela y de las Américas, por favor quitémosle el nombre de Bolívar a esa ñeda patética que tenemos como divisa. Los españoles no tenían el franco, sino la peseta, el franco lo tenían los franceses, que no era el nombre de ningún personaje, los brasileños han tenido cruzeiros y cruzados, los argentinos tienen sus patéticos pesos que por lo menos no se llaman san-martines…
Terminamos por donde empezamos, por "el ilustre americano" que también fue el que le puso el nombre de Bolívar a nuestra moneda, si eso pudo considerarse como un homenaje hasta 1983, desde entonces que la moneda ha perdido 99.92% de lo que valía en 1960, llamar Bolívar la moneda es un insulto a este personaje histórico que respeto como el gran personaje que fue, con su humanidad, sus defectos y sus errores.
- Como lo definió el historiador Germán Damas en su libro "El culto a Bolívar" de 1970
- Vale la pena notar que una estatuita de Bolívar nuca falta en un altar de santería.
- Que encuentra su expresión más acabada en "El Mito del siglo XX" (1930) de Alfred Rosemberg, libro que el Vaticano puso en el index, por paganismo (¿No es pagano el culto a Bolívar?) y cuyo autor fue condenado a muerte en Nuremberg por crímenes contra la humanidad.

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