samedi 1 février 2014

La enseñanza del Pardés en "La Guía de los Perplejos" (2007)

Richard Preschel
דְּבַשׁ וְחָלָב תַּחַת לְשׁוֹנֵךְ
(4:11 יר הַשִּׁירִיםשִׁ)


Resumen: El Pardés la parte esotérica de la Torá que esta prohibido enseñar públicamente. Debido a las terribles circunstancias de su época, Maimonides tuvo que plasmar esta enseñanza por escrito y logró hacerlo sin violar los preceptos de la Torá.

En la época de Maimonides el judaísmo de Europa, incluyendo su España natal, estaba a punto de desaparecer. Maimonides nació poco después de la primera Cruzada y fue contemporáneo de la tres siguientes. Nunca antes un desastre de una tal magnitud cayó sobre los judíos. Incluso en su Andalucía natal, al resguardo de las Cruzadas, los fanáticos Almohadies  condenaron al exilio a todos los judíos que no se sometieron a su decreto de conversión.

Como los actuales sobrevivientes de la Shoa y sus descendientes, los judíos del siglo XII debieron interrogarse sobre el sentido de las crueldades que les imponía la historia y  el rol de la divina Providencia[1].

La existencia del judaísmo depende fundamentalmente del estudio y transmisión de la Torá, particularmente del Talmud. Esta enseñanza se efectúa en escuelas talmúdicas que requieren un mínimo de estabilidad política para poder funcionar.

En respuesta a la ola de persecuciones sin precedentes que se desencadenó contra los judíos a nivel mundial[2], Maimonides con su obra creo un instrumento para garantizar la continuidad de esta enseñanza incluso bajo condiciones que no permitiesen el normal funcionamiento de las escuelas talmúdicas.

Como el término lo indica, la Torá Oral en principio no debía ser puesta por escrito. El Talmud de Babilonia afirma que esta prohibido recitar de memoria lo que esta escrito en la Torá e igualmente esta prohibido leer lo que se ha aprendido oralmente[3].

Solo las razones de fuerza mayor condujeron a nuestros Sabios a fijar por escrito la tradición oral. Las persecuciones que impedían el normal transcurso pusieron a nuestros Sabios ante el dilema de permitir que esta tradición se extinga o de cometer la trasgresión de fijarla por escrito, esto optaron por lo último: …es preferible violar una letra de la Torá que dejar que toda la Torá caiga en el olvido.[4]
  • La escritura de la Mishna, núcleo central de Talmud, fue realizada en el 2do siglo de nuestra era bajo la dirección de Rabbi Juda el Príncipe después la destrucción del judaísmo palestino provocada por la derrota de Bar Kojba en su lucha contra la Roma de Adriano.
  • La Guemara, comentario estructurado alrededor de la Mishna fue fijada por escrito tres siglos después por Rav Ashi, Ravina I y Ravina II después de la destrucción  y reconstrucción de la academia de Sura y las feroces persecuciones que los reyes sasánidas (Yezdegerd II. et Firuz) desencadenaron contra los judíos de Babilonia.

En la época de Maimonides la situación de los judíos estaba tan degradada que incluso la continuidad transmisión de la enseñanza del Talmud, ya fijado por escrito hace siglos, lucia gravemente comprometida. Las obras fundamentales de Maimonides constituyen una tentativa exitosa para conjurar este peligro.

En el Mishnéh Torá Maimonides realiza la primera compilación exhaustiva y sistematizada de todas las leyes contenidas en el Talmud. Con fines de concisión, Maimonides excluye de esta compilación todos los debates jalájicos y las aggadoth.

Los debates jalájicos describen las condiciones de formulación de las reglas que implementan las leyes de la Torá mientras que las aggadoth encierran el sentido de estas leyes, su razón de ser.

Lógicamente Maimonides tendría que haber compuesto, en complemento al Mishnéh Torá, una compilación sintética de las aggadoth. Si no lo hizo, es porque la Ley prohíbe la publicación del núcleo de esta tradición: el relato del origen (Ma'asé Bereshit) y el relato del carro celeste (Ma'asé Merkavah).

Insistamos en lo que venimos de afirmar:
Además de la Torá Oral fijada por escrito en el Talmud, que es una enseñanza publica exotérica,  existe una parte de la Torá Oral  secreta, esotérica cuya enseñanza publica esta prohibida por la propia Torá. Esta Torá secreta solo puede ser enseñada en privado y a un solo alumno que reúna ciertas condiciones. Hay que tener en cuenta que esta parte menos conocida de la Torá es el corazón de la aggadah y encierra el significado último y la razón de ser de todo el sistema de mitsvoth expuesto en el Mishnéh Torá.

Vemos que por una parte, Maimonides no puede incurrir en una violación de la Ley tan grave como la divulgación de la Torá secreta y que por otra no puede dejarla que desaparezca puesto que su enseñanza es esencial para la perpetuación del judaísmo. Dicho de otra manera, Maimonides esta enfrentado al dilema de violar la Ley para resguardarla. La solución a este dilema esta plasmada en esta obra tan extraordinaria llamada La Guía de los Perplejos.

La Mishna Hagiga[5] y la Guemarra que le corresponde[6] que hablan de las prohibiciones y restricciones que deben ser utilizadas en la enseñanza de Ma'aseh Merkaba, indican que esta enseñanza debe dirigirse a un solo alumno, digno de recibirla y capaz de entenderla por si mismo.

Para conformarse con la Ley que exige que esta enseñanza debe dirigirse a un solo discípulo, Maimonides redacta La Guía en un estilo seudo-epistolar. En la dedicatoria explica que La Guía se dirige a un único interlocutor, un discípulo de mucho mérito que ha debido exilarse para escapar a las persecuciones. La Guía esta redactada en forma coloquial. Maimonides se refiere a su obra con el término árabe Maqâla que de ha traducido como Tratado pero cuyo sentido primero es Conversación. De modo que La Guía se presenta como el sustituto de una conversación personal impedida por las persecuciones y el exilio.

Sin embargo Maimonides sabe que los estilos epistolar y coloquial de por si no son suficientes para evitar que la enseñanza del Pardés se vuelva publica. Su táctica central para evitar la publicación de la enseñanza esotérica es negar todas sus afirmaciones respecto a esta enseñanza, la contradicción podemos a veces encontrarla en la misma página, pero también puede esta en otro capítulo u otra sección. En definitiva no enseña nada sobre le Pardés, y no viola ninguna Ley, puesto en según la lógica el que afirma y niega una misma cosa es como sin hubiese dicho nada sobre el asunto tratado. Entre todas las afirmaciones contradictorias el lector debe escoger cual es la que el autor usa para revelar, cual usa para ocultar y ha veces la verdadera afirmación esta "entre líneas" y tiene que ser deducida a partir de la estructura de la obra u otros aspectos puramente formales en apariencia.

Maimonides utiliza además otros recursos para desanimar a los lectores a quienes no ha destinado su enseñanza y, en el caso de no lograr disuadirlos, los lleva por un camino que les hace creer que están leyendo una especie de tratado teológico-político que trata de justificar el judaísmo bajo el canon de la razón aristotélica.

Estamos así ante una obra muy singular, escrita con meticulosidad, donde nada es aleatorio y que sin embargo esta cargada de toda clase de distracciones, digresiones y toda clase de trampas conceptuales y en la que el tema central, el Pardés, esta expuesto bajo una forma disfrazada, desordenada y esparcida.

¿Que condujo a Maimonides a componer una obra tan difícil que no será comprendida que por muy pocos? El Mishnéh Torá es una obra dirigida a todos, jóvenes o viejos, inteligentes o simples de espíritu porque todos tienen el deber de conocer la Ley y porque este conocimiento es indispensable para el funcionamiento del ritual. La lectura de La Guía no es indispensable para la practica del judaísmo, La Guía se dirige solamente a los perplejos capaces de entender las cosas por si mismos.

La enseñanza transmitida por La Guía, aunque no es indispensable para el funcionamiento práctico del judaísmo, puede sin embargo, en ciertas circunstancias históricas, como las que vivió Maimonides  o en las nuestras, ser indispensable a la perpetuación del judaísmo. La lección fundamental del Pardés es el amor incondicional que le debemos al Eterno. La doctrina esotérica del Ma'aseh Bereshit nos permite afirmar este amor incluso si nada en el estudio de la Naturaleza nos conduce a creer en la Creación del Mundo, la doctrina del Ma'aseh Merkava nos permite afirmar este amor incluso si nada en nuestro conocimiento de la historia o de nuestra propia existencia nos induce a creer en la Providencia Divina. En otras palabras, la dificultad de creer que el Eterno es el Creador del Mundo y/ o la dificultad de creer que el Eterno interviene en la historia o en nuestras vidas no es una razón suficiente para no seguir siendo judío.

¿Si el judaísmo no esta siempre basado en la simple creencia cual es entonces su fundamento? Eso cada quien tiene que descubrirlo, es decir cada quien que pueda iniciarse en el estudio del Pardés. Estudio que por su propia naturaleza es privado, individual e íntimo.

El estudio de La Guía de los Perplejos esta reservado a los autodidactas. Les permite establecer un dialogo individual con Maimonides que les aportara los principios necesarios para mantener viva la llama del judaísmo incluso en las condiciones mas extremas de duda y perplejidad, también les aporta luces, no las luces de la Ilustración sino mas bien luces como las de Januká, luces de las que no podemos aprovecharnos y en el caso del Pardés no podríamos hacerlo aunque lo quisiéramos.[7]

Como la luces de Januká, La Guía de los Perplejos es una de las más importantes invenciones rabínicas de la historia.
FUENTES :

1.      Esta nota esta basada en un artículo de Leo Strauss (1899-1973) The Literary Character of The Guide for the Pexplexed, publicado por la primera vez en 1941.
2.      La mejor introducción y una visión general sobre la labor de Maimónides y su importancia para el judaísmo, fue hecha por Yeshayahu Leibowitz (1903-1994) en una serie de conferencias de radio para los soldados israelíes y, finalmente, publicado en forma de libro en 1980 bajo el título de La Fe de Maimónides (Emunató shel ha Rambam). Es una obra indispensable.

OTRAS LECTURAS :

1.      Del mismo Leo Strauss pueden leer Persecution and the Art of Writing, también publicado en 1941 e igualmente su How To Begin To Study The Guide Of The Perplexed publicado en 1962.
  1. Shlomo Pinès (1908-1990), amigo de Strauss y traductor al inglés del  de La Guía, publicó en 1963 un ensayo de introducción para los estudiosos de filosofía : The philosophical sources for The Guide of the Perplexed.
  2. El mismo tema es tratado en forma más poética en Homo Mysticus (1999) de José Faur quien fue profesor de mi hermano en el Instituto Spertus (Chicago).





[1] "... La conciencia de una parte de nuestros hijos ha desaparecido y la gente está enredada, perdieron el ánimo, la duda se los lleva, su razón está confundida ..."    Maimonides, Epístola al Yémen p.112

[2] …la persecución contra nosotros se extiende de un extremo del mundo hasta el otro … ibid. supra p. 111
[3] Tratado T’murah 14b
[4] Ibid. supra
[5] 2:1
[6] TB Haguigah 11b y 13b

[7] ..mi objetivo es (hacer de modo) que la verdades puedan contemplarse durante unos instantes y después se oculten, para evitar oponerme a la voluntad divina a la que de todos modos sería imposible oponerse...  Guía I p. 10 supra.

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire