Racismo y genocidio:
Brasil es el país no africano con la mayor población negra del mundo. Sin embargo, durante la Copa del Mundo, ¿cuántos afrobrasileños se vieron en las gradas de los estadios? Casi ninguno. Si bien muchos afrobrasileños se encuentran entre los jugadores en el campo, su ausencia en las gradas fue marcada. Esto constituye un Apartheid de facto que persiste con total impunidad.
La difícil situación de los pueblos indígenas de Brasil es aún más terrible. Sus comunidades enfrentan continuos esfuerzos de exterminio destinados a apoderarse de sus tierras, acciones llevadas a cabo con total impunidad y escasa atención de los medios. La situación es particularmente trágica para los grupos indígenas cercanos a São Paulo. Estos pueblos de habla guaraní han sido desposeídos de sus tierras ancestrales y confinados en guetos aislados, donde las condiciones de vida son peores que en las favelas más abandonadas.
En Brasil, el genocidio ha sido una práctica ininterrumpida desde la llegada de los portugueses y continúa hasta el día de hoy sin que la población en general rinda cuentas ni sea consciente de ello. Si hay un país que carece de fundamento moral para criticar a otros en materia de derechos humanos, ese es Brasil. No es casualidad que Brasil albergara el mayor número de criminales nazis, donde vivían con notable facilidad. Brasil es también el país donde Stefan Zweig se quitó trágicamente la vida, poco después de llegar, y donde Josef Mengele falleció pacíficamente en su vejez.
Devastación ambiental y climática
La noción de que la selva amazónica sirve o sirvió como pulmones de nuestro planeta es una leyenda urbana. En los trópicos, donde el día y la noche tienen la misma duración, este ecosistema mantuvo una huella de carbono cero al convertir dióxido de carbono (CO2) en oxígeno (O2) durante el día, mientras que por la noche convertía el O2 nuevamente en CO2 a la misma velocidad.
Sin embargo, la deforestación generalizada ha alterado este delicado equilibrio. Como resultado, la selva amazónica se ha convertido recientemente en un contribuyente neto de CO2 a la atmósfera, debido a la deforestación masiva en Brasil.
La mayor parte del oxígeno que respiramos proviene del fitoplancton de los océanos, que libera O2 como subproducto de la fotosíntesis y no lo reabsorbe de la atmósfera como lo hace la vegetación terrestre.
La pérdida de la selva amazónica representa algo más que la pérdida de una huella de carbono cero. Es un biotopo único que alberga una variedad cada vez menor de etnias, plantas y animales.
Las tasas de deforestación en el Amazonas siguen siendo alarmantemente altas: sólo en 2022 se perderá una superficie de 11.568 km², aproximadamente el equivalente al tamaño de Jamaica cada año. Estimaciones de la Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) sugieren que para 2050 solamente quedará el 50% del bosque original.
Brasil participa actualmente en el mayor etnocidio y ecocidio en la historia, todo ello con total impunidad y sin asumir ninguna responsabilidad por estos crímenes.
NOTA. Los aficionados del tofu deben saber que una parte importante del tofu se elabora con soja procedente de regiones deforestadas de la selva amazónica. Desafortunadamente, después de solo dos o tres cosechas de soja, el suelo se agota y se vuelve vulnerable a la erosión. Esto da como resultado paisajes áridos que se ven despojados de su vitalidad, dejando tras de sí un desierto sin vida.

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