dimanche 28 mai 2017

Mi frenillo (2012)

Los que nunca me han escuchado hablar no saben que yo tengo un marcado frenillo (como Ruth Lerner, Alejo Carpentier... sin compararme a esas extraordinarias personas) y ese frenillo fue uno de los tormentos de mi infancia y adolesencia. Miles de veces la gente me torturaba pidiendome que repitiera "erre con erre cigarro, erre con erre carril, rápido corren los carros sobre los rieles del ferrocaril"  lo que para mi era totalmente imposible y sufrí por eso cualquier cantidad de burlas.

Yo le pedí a mi mamá que me pagara la sencilla operación pero ella consideró que eso era un gasto superfluo y le puso punto y final al tema.

Teniamos en frente, en el mismo piso, a unos vecinos muy criollos. El papá era director de la Policia Bancaria, la mamá tenia una fábrica de hallacas (por cierto multisápidas y deliciosas), el hijo tenía mi edad, era mi amigo y se llamaba Erwin (en homenaje a Rommel), la hija que tenía un año menos que Erwin, se me presentaba en pantaletas, para el extasiado deleite de mis impúberes ojos. Tenian dos perros bravos a los que les daban papelón para ponerlos aun más bravos y cuando los perros nos atacaban, Erwin y su deliciosa hermanita se disculpaban explicando que las fieras estaban asi porque acababan de darle el ya mencionado papelón. El guardaespaldas, un hombre llamado Jesus, que de Jesus solo tenia el nombre, era corpulento y alto, siempre estaba armado con armas que no hubieran acomplejado a Rommel, tenia la piel muy negra pero el pelo muy liso, como un indio y obviamente, siempre estaba borracho. Un dia Jesus  y yo nos encontramos en la intimidad del asensor y el hombre, más borracho que de costumbre, me sacó una navaja de las que llaman pico de loro y me dijo: Carajito, tu frenillo me tiene ladillado, te lo voy a cortar  ahí se abrió la puerta del asensor y yo huí corriendo despavorido. Después lo lamenté, ese Jesus realmente hubiera sido mi redentor y me hubiera hecho gratis la operación que mi mamá me negó.

Cinco años después, en el 67 o el 68, yo militaba en la Juventud Comunista y estudiaba 3er año en el Liceo Andrés Bello nocturno, que se llamaba Juan Vicente Gonzáles. Era miembro del centro de estudiantes, porque los camaradas me pusieron allí y un dia, más bien una noche, habiamos decidido hacer un paro. A cada uno del los miembros del CE nos tocó ir a los salones y decirle a los profesores (que eran casi todos adecos) y a los estudiantes, que tenian que interrumpir sus cursos. Llegué a un salón, abrí la puerta, di la información y el profesor, al oir mi frenillo, gritó: !COÑO! !LLEGARON LOS RUSOS! y todos se pusieron a reir a carcajadas, a mí no me quedó otra que reirme también.


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